Había una vez una niña que viva en una cueva con su abuela que era hechicera y estaba ciega. Un día la vieja hechicera le dijo a su nieta que por favor consiguiera algunos ingredientes mágicos para hacer una poción que le devolviera la vista, y solo le prohibió una cosa: hija mía si te encuentras con 3 duendes de color azul, blanco y amarillo, sigue tu camino, no te dejes engañar por ellos.
La niña emprendió su viaje y al llegar al lago se encontró
con un campesino que estaba pescando, cuando de pronto aparece el duende blanco
y hechiza al campesino congelándolo totalmente; La niña al ver esto decide ayudar al campesino pero el
duende le dice: si quieres que el campesino vuelva a la normalidad deberás
resolver un acertijo. ¿Qué animal salta más alto que una casa? Si me respondes
correctamente descongelaré al campesino, pero si respondes mal tendrás que
venir conmigo.
La niña recordó las palabras de su abuela pero aun así
decidió hablarle al duende y le dijo: Ya tengo tu respuesta! Todos los animales
saltan más alto que una casa, porque una casa no salta.
Pff… el campesino se descongelo y con eso el duende
desapareció. Al descongelarse el campesino le dio a la niña el primer
ingrediente que su abuela le había pedido.
La niña después de agradecerle siguió con su camino hasta
que se encontró con el duende azul, la niña estaba preparada para escuchar el
acertijo que este tenía para ella pero de repente apareció una bruja buena que
haciendo una pared de humo le dijo a la niña: sigue tu camino por el lado
derecho, mientras yo distraigo al duende azul, pero antes de irte toma este
pequeño regalo, el cual era el segundo ingrediente de su lista.
Llegando al final de su recorrido encontró un bello cofre
mágico en el cual se encontraba el último ingrediente pero cuando se acercó
apareció el duende amarillo, Chazzzz Hola querida crees que puedes llevarte mi
cofre? Pues antes deberás responder este acertijo, “doy vueltas y no soy
tiempo, un secreto se guardar, si no me cuidan me pierdo, ¿con mi nombre sabrás
dar?
Así que la niña pensó y pensó hasta que con su nombre dio,
la niña dijo: su nombre es la llave con la que se abre el cofre, el duende
amarillo no tuvo más opción que darle el cofre con el último ingrediente.
Al regresar a casa con su abuela le entrego todos los
ingredientes y ella hizo una pócima que le devolvió la vista enseguida, la
abuela feliz de haber recuperado su vista le regalo un hermoso vestido que ella
llevaba deseando desde hace un tiempo y la niña fue muy feliz con eso.

Muy buena lectura. Me gustó mucho. Felicitaciones!!
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